El Observador Interno: La clave para expandir la conciencia desde el entusiasmo
El entusiasmo tiene una raíz poderosa. Proviene del griego «entheos», que significa «lleno de Dios» o «inspirado por lo divino». Esta conexión con lo divino no solo habla de una fuerza espiritual, sino de una energía motora que surge desde lo más profundo de nuestro ser, un poder interno que nos impulsa a vivir con pasión, júbilo y gracia. La escuela entusiasta se basa en este principio, ayudándonos a activar esa energía para expandir nuestra experiencia de vida.
Trabajando con el subconsciente: El almacén de patrones
Uno de los aspectos fundamentales del método es el diálogo con el subconsciente. Este almacén vasto contiene códigos, patrones y condicionamientos que influyen en nuestra conducta y percepción. A menudo, estamos en un estado de conciencia condicionado, donde nuestras acciones y pensamientos están limitados por estos patrones inconscientes.
Sin embargo, para acceder a una mayor plenitud, debemos entrenar y trabajar con el subconsciente, observando y comprendiendo esos patrones para poder reprogramarlos. El subconsciente es un aliado cuando somos capaces de interactuar con él desde un estado de atención y conciencia.
El papel del observador: La conciencia incondicionada
En el centro de este proceso está la figura del observador. Este observador no es otro que la conciencia incondicionada, ese aspecto de nosotros que puede contemplar todo lo que acontece dentro y fuera de nosotros. Desde una posición de tranquilidad y serenidad, el observador puede ver lo que ocurre en nuestro mundo interior: los pensamientos, sentimientos, emociones y sensaciones que emergen.
Este estado de observación serena nos permite desmembrar y comprender con mayor claridad nuestras experiencias internas. Cuanto más tranquilos estamos, mayor es nuestra capacidad de darnos cuenta de lo que sucede en nuestro mundo intrapsíquico. Es esta facultad de darse cuenta lo que abre una ventana a la inteligencia primaria, permitiéndonos observar sin juzgar, simplemente reconociendo lo que es.
La importancia de validar el mundo interior
Una vez que somos capaces de observar desde la conciencia incondicionada, el siguiente paso es validar lo que ocurre en nuestro mundo interno. Esto es crucial, ya que a menudo nos enfocamos en lo que sucede fuera de nosotros, en el «mundo real», olvidando que nuestro mundo interior es igual de real y consistente.
Lo que sientes, lo que piensas y experimentas dentro de ti tiene valor. Es parte del sentido de tu vida, y solo cuando validas tu experiencia interna puedes vivir con más autenticidad y plenitud. Como mencionaba Jesús en la conversación, no se trata tanto de lo que ocurre en el mundo exterior, sino de cómo experimentas ese mundo desde dentro. Esta perspectiva interna es lo que define cómo te relacionas con la realidad exterior.
La conciencia como herramienta de expansión
La conciencia es la habilidad que nos permite movernos entre lo interno y lo externo. Nos ayuda a validar lo que experimentamos dentro de nosotros y a colocar nuestra atención en aquello que queremos expandir. Cuando colocamos la conciencia en nuestro mundo intrapsíquico, comenzamos a entender que el verdadero poder no está en controlar el mundo externo, sino en cómo nos relacionamos con él desde nuestra experiencia interna.
La escuela entusiasta nos enseña a reconectar con nuestra energía interna a través del entusiasmo, permitiéndonos trabajar con el subconsciente y expandir nuestra conciencia. El observador es la figura central que nos permite observar serenamente tanto lo que ocurre fuera como dentro de nosotros, validando nuestro mundo interno y dando valor a nuestras experiencias.
Este enfoque nos invita a vivir desde una conciencia más plena, donde lo que ocurre dentro de nosotros es igual de importante que lo que vemos fuera. A medida que entrenamos esta capacidad de darnos cuenta y validamos nuestras emociones y pensamientos, podemos vivir una vida más alineada con nuestra verdad, con una mayor libertad y autenticidad.


